¿Cómo podemos resolver conflictos?

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El conflicto no es malo o bueno en sí mismo. Lo importante del conflicto es la manera en que reaccionamos ante él. A lo largo de la historia, en todos los países, etnias, grupos y clases sociales, hombres y mujeres de todas las edades experimentarán y vivirán, consigo mismo o en sus relaciones con su entorno.

1. Definir el problema
Buscar los hechos relevantes del conflicto, identificando y reconociendo el problema. Es importante definir el problema de tal forma que no transmita juicios de valor ni quejas.

2. Analizar las posibles causas
Identificar y reconocer las causas del problema, buscando los hechos relevantes del mismo, y valorar qué es lo que está afectando a las partes implicadas; es decir, por qué una situación de desacuerdo se ha llegado a convertir en un conflicto.

3. Buscar alternativas
Producir el mayor número de soluciones alternativas, que aporten la mayor cantidad y variedad de opciones.

4. Analizar y evaluar cada una de las alternativas
Analizar todas las alternativas para asegurarse de que satisface a ambas partes y evaluar críticamente las diferentes soluciones planteadas.

5. Tomar una decisión
Decidirse por una solución atendiendo a dos criterios: la consideración positiva de las consecuencias que se deriven y la posibilidad real de realizarla.

6. Poner en práctica
Elegir el momento y el lugar más apropiados. Se procede a convertirla en acciones y buenos resultados.

7. Valorar los resultados
Comprobar que el conflicto se ha solucionado; en caso de no ser así se debe comenzar de nuevo el proceso.

Algunas herramientas útiles son:

• Regulación emocional. Hay que saber regular y expresar de forma adecuada las propias
emociones para poder tranquilizarse y ver el conflicto desde una perspectiva diferente, más distante y objetiva.

• Comunicación. Siguiendo a Viñas i Cirera (2002), para resolver conflictos es necesario
mantener una comunicación eficaz. Para ello se deben aprender y desarrollar las siguientes habilidades comunicativas:

– Comunicar: saber emitir un mensaje adecuadamente para que el o los receptores comprendan lo que queremos decir.
– Escuchar y entender: desarrollar mecanismos que nos ayuden a recibir y comprender los mensajes que nos hagan llegar otras personas.
– Favorecer las redes de comunicación participativas para que todo el mundo tenga la opción de opinar y aportar ideas.

• Empatía. Entendiendo la manera de ver la situación que tienen las otras personas ampliamos nuestro propio punto de vista y es más fácil llegar a un acuerdo.

• Asertividad. Las personas asertivas son capaces de exponer su opinión sobre el problema planteado, controlando las emociones y respetando en todo momento los derechos propios y de los demás.

• Creatividad. Esta capacidad es muy importante a la hora de solucionar conflictos, ya que
nos ayuda, sobre todo, a buscar alternativas diferentes a las habituales. Se trata de generar muchas soluciones aunque estas sean equívocas.

• Cooperación. Se trata de actuar conjuntamente hacia un mismo objetivo. Se es cooperativo cuando se colabora y cuando se da y se recibe ayuda.