Aprender a decir NO

“¿Te importa quedarte con los niños esta tarde?”, “estoy mal de dinero ¿me dejas algo?”, “¿me prestas tu coche?”… éstas son algunas de las preguntas que otras personas nos hacen en algunas ocasiones. Si alguien te pide un favor o que te comprometas a hacer algo, es posible que sientas la obligación de decir “sí, pero…¿por qué nos cuesta tanto decir NO?

La respuesta puede tener que ver con la opinión que tengan los demás de nosotros, que creamos que vamos a quedar mal, dejando vía libre para que la otra persona nos chantajee y nos manipule, haciendo algo que realmente no nos apetece. La solución a esto se llama ASERTIVIDAD.  Dentro de las habilidades sociales y su entrenamiento se contempla que hay tres estilos de comportamiento social: El agresivo, el asertivo y el pasivo. El agresivo pisa los derechos de los demás para conseguir los suyos propios, el pasivo deja que le pisen y prioriza los derechos de los demás sobre los suyos propios. El correcto es el asertivo, ya que respeta a ambas personas en la interacción.

Para ello podemos entrenarnos en asertividad, existen un gran número de técnicas que nos ayudan a ello y que podemos aplicar en diferentes situaciones. Por ejemplo la técnica “del banco de niebla”, cuando aceptamos la posible realidad del otro pero a la vez evitamos responder de forma brusca. Otra opción es la llamada “técnica del sándwich”, empezamos dándole un mensaje positivo a la otra persona antes de decir que no, de forma que estaremos suavizando la conversación y la otra persona estará activando su positividad antes de recibir la negativa. Por último podemos hablar del “disco rayado” que consiste en repetir nuestra negativa sin necesidad de la agresividad, únicamente la persistencia.

No lo olvides, cuando aprendemos a decirle “NO” a las solicitudes de otras personas, de una forma educada y firme, dirigimos nuestro tiempo hacia las personas y actividades que son verdaderamente importantes para nosotros.