VIOLENCIA DE GÉNERO EN ADOLESCENTES

Las denuncias por violencia de género batieron récord el año pasado en España. Este aumento no solo se da en hombres mayores de edad, sino también contra menores. Te damos algunas señales para identificar este tipo de violencia en adolescentes.

A pesar de que pensamos que la igualdad ya es algo cotidiano, cada vez hay más casos de violencia de género por parte de menores. Los jóvenes tienen claro qué es la igualdad y la violencia de género, sin embargo, a la hora de actuar, algunos todavía no lo tienen interiorizado y se normalizan muchas situación que no deben serlo.

Uno de los principales problemas para detectar la violencia de género es que la víctima no reconoce esta situación e incluso la normaliza. Por el contrario, sí que percibe su gravedad cuando le plantean que una amiga o familiar se encuentran en este punto. Es habitual que al trabajar con chicas muchas identifican en las relaciones de pareja de sus amigas las siguientes conductas: cambios de comportamiento, dejar de quedar con su grupo de amigos, modificar su forma de vestir... Todos ellos son rasgos característicos de una relación no apropiada, que con el tiempo podría desencadenar en violencia de género.

¿Cuáles son los primeros síntomas de una relación tóxica?

Entre los 14 y 18 años se empiezan a gestar las primeras relaciones de pareja y el rumbo de ellas puede determinar que en un futuro se conviertan en casos de violencia de género. Son personas jóvenes que están configurando algo que no conocen. Solo tienen como referencia a sus padres, los libros, las películas y las imágenes idealizadas del amor que se han creado. Por ello es fundamental hacerles ver cómo debe ser una relación de pareja: lo más importante es el diálogo y la negociación. No puede ser que tu novio te diga que no salgas de fiesta y por miedo a que se enfade o que se termine la relación lo hagas.

 ADOLESCENCIA Y VG

Tampoco se deben confundir los celos con el amor. A los 16 años no es extraño que los celos estén a flor de piel, especialmente, al tratarse de las primeras relaciones de pareja. Lo necesario es saber cómo gestionarlos. Se dan dos situaciones: desde la confianza (sabiendo que “estamos juntos porque queremos y cuando no nos apetezca, nos lo diremos”) o desde el control, la vigilancia y la sospecha (que es lo que acaba desencadenando en una relación negativa).

Este control, sumado a un momento de crisis de pareja, suele ser el desencadenante de los primeros episodios de violencia de género. Un patrón que se repite es que la relación suele sufrir muchos altibajos, en los que siempre es él el que decide finalizar su noviazgo y posteriormente retomarlo. Continuamente es él el que toma las decisiones importantes y cuando ella intenta decidir por sí misma, llegan los primeros casos de violencia verbal, que en los supuestos más extremos, puede llegar a ser física.

Ante esta situación, la menor acaba dejando de tener su propia identidad por miedo a un enfado, a que la relación se termine u otros aspectos. El miedo es una de las constante de la violencia de género. También es habitual que se intenten limitar las amistades y las relaciones familiares. Esto desemboca en que muchas de ellas no se atreven a contarles a su familia lo que está ocurriendo: por vergüenza, miedo a que no la crean o a que quieran que termine la relación.

En los casos más incipientes, lo más importante es hacerle ver que esa relación no es positiva para ella y que, por mucho que lo intente, no va a conseguir cambiar a su pareja. Si por el contrario, se han registrado los primeros insultos, amenazas o incluso agresiones físicas, es necesario ir directamente al juzgado.

Muchos de estos aspectos los tratamos pasado día 19 de abril en el CEP (Centro del Profesorado de Córdoba), donde la Asesoría de Salud estuvo ofreciendo una charla sobre señales de Violencia de Género en la Adolescencia a todos los profesores y profesoras interesados.

Ya sabes, si tienes cualquier duda puedes encontrarnos en la Casa de la Juventud de Córdoba. Y recuerda: ¡TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA DE GÉNERO!