ADICCIONES SIN SUSTANCIAS

Además de las adicciones con sustancias comentadas anteriormente, cada vez son más comunes las adicciones sin sustancias. Y es que la adicción puede asociarse además a conductas o comportamientos a priori saludables y no peligrosos. Pero estas conductas, pueden convertirse en adictivas, en función de la fuerza, la asiduidad o la cantidad de tiempo y dinero que este invierta en llevarlas a cabo, llegando a interferir gravemente en el funcionamiento del sujeto. Nos referimos por ejemplo a: la utilización de internet, el sexo, el trabajo, realizar compras, la comida, el juego, etc.

En estos casos el cerebro adicto funciona de la misma manera que las adicciones sin sustancias, repercutiendo de forma negativa en la vida de la persona. Especial relevancia están teniendo las adicciones a móvil, videojuegos y nuevas tecnologías en adolescentes en los últimos años.

Estas adicciones parecen estar muy relacionadas con la dificultad en el afrontamiento de los problemas, una baja autoestima, la impulsividad, la no tolerancia a situaciones desagradables como el dolor o la tristeza, un estado de ánimo depresivo y la búsqueda de sensaciones fuertes, que aumentan la predisposición y la vulnerabilidad para que un sujeto desarrolle una adicción.

En cualquier caso, todas las adicciones, con y sin sustancias ocasionan conflictos con la familia, aislamiento, problemas emocionales, pérdida de la confianza y la autoestima, problemas económicos, problemas legales y por supuesto problemas de salud.