ALIMENTACIÓN SALUDABLE

La alimentación es la ingestión de alimentos que nos permite obtener los nutrientes que necesitamos para mantener nuestra salud. Los nutrientes son las sustancias que tienen los alimentos, necesarias para el mantenimiento de las funciones de nuestro organismo y nos permiten:

  • Obtener energía
  • Formar y mantener estructuras corporales
  • Regula nuestro metabolismo

Dependiendo de la cantidad de nutriente que hay que ingerir, éstos se dividen en dos grandes grupos:

  • Macronutrientes:son necesarios en grandes dosis a diario y son las proteínas, hidratos de carbono y las grasas.
    Micronutrientes: se deben consumir en pequeñas cantidades diariamente y lo constituyen las vitaminas y los minerales.

Los nutrientes que el organismo del ser humano necesita se pueden obtener con una dieta equilibrada y variada, basada en los principios de la pirámide alimentaria mediterránea. Sin embargo, hay unos alimentos más ricos en unos nutrientes que en otros. Las carnes, huevos y pescados son buenas fuentes de proteínas; los cereales, como la pasta o el pan y la fruta, son ricos en hidratos de carbono; como buena fuente de grasa se encuentra el aceite de oliva; los lácteos son ricos en calcio; las carnes rojas en hierro y los alimentos de origen animal en vitamina B12.

 

Debemos tener especial cuidado con los alimentos que aportan “calorías vacías”, es decir,  aquellos alimentos que contienen una gran cantidad de energía, pero aportan pocos o ningún nutriente y que suelen encontrarse en la bollería o la comida rápida. Por ello es fundamental consultar el etiquetado de cada producto a fin de consumir alimentos lo más saludables posibles y libres de grasas y azúcares, acompañando la alimentación de una vida activa con un poco de ejercicio diario.

En los últimos años han aparecido multitud de problemas en la alimentación como alergias e intolerancias, en parte provocadas por una alimentación cada vez menos sana, repleta de productos químicos y precocinados. Dos de los más conocidos son: la intolerancia a la lactosa y la celiaquía. La intolerancia a la lactosa hace referencia  a un tipo de azúcar que está en la leche y otros productos lácteos. El intestino delgado no produce esta enzima y al consumir estos productos se produce flatulencias, hinchazón o cólicos. Por otro lado la celiaquía es una enfermedad autoinmune producida por una intolerancia permanente al gluten (conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno) que ocasiona pérdida de apetito, náuseas, fatiga, vómitos, diarrea o cambios en el carácter.

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