CONVIVENCIA Y PREVENCIÓN DE CONFLICTOS

En los centros educativos suele ser habitual que surjan conflictos entre compañeros y compañeras. Un conflicto no deja de ser una opinión diferente o punto de vista distinto sobre algún aspecto que implica a dos o más personas. Un conflicto no tiene que ser necesariamente negativo, puede hacer crecer al grupo e incluso favorecer la cohesión grupal (unión del grupo) si se usan las estrategias adecuadas para solucionarlo.

El problema reside cuando ese conflicto desemboca en violencia. Las conductas violentas menos graves, como la agresión verbal, son las que se dan con mayor frecuencia. Y un dato especialmente grave es que muchas veces los alumnos agresores no llegan a ser conscientes de que su actitud, lo cual deja bien claro que aún queda mucho camino, siendo fundamentales el aprendizaje de competencias como el autocontrol o la empatía.

Para resolver un conflicto, es necesario analizar inicialmente las causas que lo originan, sus características, los sentimientos y emociones implicados. Es fundamental saber identificar el problema que afecta a las partes implicadas en el proceso del conflicto, evaluar las causas y sus efectos para la solución del conflicto pautada en el consenso con las personas implicadas, puesto que en el momento del conflicto los intereses de las personas parecen incompatibles.

Los conflictos en el contexto escolar se pueden dar entre alumnos (es decir, entre iguales) y entre alumnos y el personal docente. Luego está el tema de la frecuencia: cuando las situaciones de violencia son reiteradas, podemos hablar de acoso escolar o bullying, que se ha convertido por desgracia en un gran problema que hay que trabajar.

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